Noticia elaborada con la colaboración de Manel y Sergi, del equipo de Assistec.

Llevamos años preocupándonos por los vehículos del futuro y quizás no estamos prestando suficiente atención a la gestión del futuro.

  • ¿Cuántos talleres conocen realmente su rentabilidad?
  • ¿Cuántos saben cuánto ganan por cada hora vendida?
  • ¿Cuántos conocen qué clientes son verdaderamente rentables?

Probablemente muy pocos.

La paradoja del taller actual.

Todos los talleres conocéis el número de coches que habéis reparado, el importe total que se ha facturado y lo que habéis pagado a vuestros proveedores de recambios. Son cifras que todos manejan, aunque no todos tienen claro el importe del coste laboral y otros gastos estructurales necesarios para la actividad. Estas cifras son vitales para conocer el punto de equilibrio de la empresa.

Este análisis resulta relativamente sencillo. La contabilidad, ya sea interna o externalizada en la gestoría, nos muestra el resultado de la empresa en euros y en porcentaje sobre ventas.

Pero, miremos el margen de la actividad. ¿Está bien un 4%? ¿Y un 11%? ¿qué margen sería óptimo? ¿El % de mi gasto en recambio sobre las ventas es el correcto?

Los indicadores que realmente importan.

Cuando hablamos de indicadores de gestión, hablamos de cómo funciona el taller a través de sus procesos.

Y aquí quiero ser sincero y crítico. Pocos talleres han diseñado esos procesos y han definido las responsabilidades de los perfiles del puesto de trabajo. Sin procesos bien diseñados es imposible construir indicadores fiables. Y sin indicadores, gestionar deja de ser una decisión basada en datos para convertirse en un ejercicio de intuición.

Porque los indicadores solo tienen valor cuando sabemos interpretarlos. Y los más importantes son los relacionados con aquello que realmente vende un taller: las horas. Cuando hablo de horas, hablo de experiencia, de formación, de inversión y de conocimiento.

Las horas permiten medir la productividad, la ocupación, la eficiencia del taller y el coste real de la mano de obra.

Y aquí aparece el verdadero problema. El dato ya existe.

No faltan datos. Falta interpretación.
Los DMS (programa de gestión) generan miles de datos, la cuestión es: ¿qué hacemos con ellos?

8 de cada 10 talleres independientes no controlan la producción digitalmente.

Si un taller tiene a sus técnicos trabajando sobre vehículos el 95 % del tiempo de presencia y, sin embargo, el DMS indica una productividad del 70 %, existe un importante margen de mejora.

Y si, además, el rendimiento o eficiencia de tus técnicos es superior a ese 70%, ¿qué está pasando en tu taller?

Si esta pregunta la formulamos al gerente, normalmente la respuesta será “los mecánicos, que se van de tiempo…”, ¿seguro?

Quizá el problema no esté en el técnico, sino en la organización, en la planificación, en la recepción, en la asignación de trabajos o en la gestión de los procesos.

Gestionar por horas, no solo por euros.

Al inicio del artículo hablé del punto de equilibrio, lo puedes calcular sobre cifra, pero también sobre horas. Para ello has de calcular el importe unitario venta, lo que supone en € cada hora a vender y el coste variable por hora facturada, es decir el importe del recambio por cada hora a vender. Conocer la cantidad de horas a vender para encontrar el punto de equilibrio, donde tu actividad no genere beneficios, pero tampoco pérdidas, te hará fijarte un primer objetivo.

Y podría seguir con tiques medios, etc., no pretendo con este articulo hacer una clase sobre indicadores. El mensaje del artículo es otro, y la conclusión es que el taller del futuro seguirá necesitando buenos mecánicos. Pero también necesitará excelentes gestores.

Estoy seguro de que los DMS acabarán aplicando IA, no sé cuándo, pero lo harán. La IA no sustituirá al empresario, pero ¿estará el propietario/gerente preparado para saber preguntar a la IA?

Decía que la IA no sustituirá al gerente, pero el gerente que utilice IA y gestione con datos sí sustituirá al que siga gestionando por intuición.

Durante años la ventaja competitiva estuvo en la capacidad técnica. Hoy sigue siendo imprescindible. Pero la diferencia entre sobrevivir o crecer dependerá cada vez más de la capacidad para interpretar información y convertirla en decisiones.

Porque cada vez costará rentabilizar más la hora, porque se hace imprescindible la eficiencia para rebajar el coste.

Reparar sin un equipo de diagnosis se hace complicado, localizar una avería sin un osciloscopio no es eficiente en muchos casos, gestionar sin ver datos y sin saber interpretarlos es un gran error presente y la tumba del negocio en el futuro.